Juan de Yepes Álvarez nació pobre en Fontiveros y murió pobre en Úbeda, y entre un extremo y otro escribió los versos más altos de la lengua. Carmelita, se sumó a la reforma descalza que impulsaba Teresa de Jesús y lo pagó caro: los carmelitas calzados lo encerraron en Toledo casi nueve meses, en una celda sin luz, de donde escapó en 1578 llevando en la memoria buena parte del Cántico espiritual.
Su obra en verso cabe en pocas páginas. «Noche oscura», «Llama de amor viva» y el Cántico bastan: liras de una transparencia sin ornato donde el alma sale de sí en la oscuridad y busca al Amado con el lenguaje del Cantar de los Cantares y de la canción popular castellana. Él mismo comentó esos poemas en prosa, como si supiera que los versos irían más lejos que cualquier explicación. Canonizado en 1726 y declarado doctor de la Iglesia en 1926, es patrono de los poetas españoles — un título que, por una vez, no exagera.
1 poema en El Poemario
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Noche oscura del alma
Lira · Renacimiento