- Forma
- Terceto
- Movimiento
- Romanticismo
- Siglo
- XIX
- País
- México
Y bien, aquí estás ya… sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro a cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y a cuyo alrededor está la duda
donde acaso el orgullo desfallece.
Vamos a ver quién eres, y en la ruda
lucha con lo insondable de tu suerte,
a que tu ser esencia se desnuda.
¿Quién eres? Yo lo ignoro; mas yo advierto
que quien quiera que fueses no eras malo,
y que has de ser, si acaso yo no acierto,
o un Dios chico, o el hombre de otro palo.
Fuera ambición, orgullo, fueran vicios,
todo se olvida en tanto que meditas;
mas no en tanto que existes, sino en tanto
que existiendo el vivir no necesitas.
¿Qué formas ese polvo que aún se agita?
¿Qué es lo que forma el hombre? Un poco de barro,
otro poco de espíritu y de vida,
y por materia y forma, todo humano.
Ya sea, pues, verdad o bien mentira
lo que la fe asegura de tu suerte,
tras la última hora que tu vida espira
algo debe existir, si no es la muerte.
Y si es verdad que en el sepulcro acaba
la vida en el hombre y con la vida el nombre,
qué buscas, dime, en esa boca helada,
cuando exclamas: “¡Aquí estuvo un hombre!”